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viernes, 5 de abril de 2013

"Liquidación final", de Petros Márkaris

Editorial: Tusquets
Año de edición en España: 2012
Título original: Περαίωση
Traductor: Ersi Samará

Sinopsis:

Mientras los griegos ricos se las ingenian para no pagar impuestos, los griegos empobrecidos por la crisis sólo pueden indignarse ante el escandaloso fraude fiscal o desesperarse ante el empeoramiento de la situación. Sin embargo, un hombre ha decidido pasar a la acción y tomarse la justicia por su mano. Con cartas de amenaza y armas anticuadas, se dispone a ajustar cuentas. Entretanto, en la Atenas al borde de la quiebra, todo está patas arriba, excepto el Departamento de Homicidios. No hay crímenes, sólo rutina y burocracia. Cuando encuentran el cadáver de la primera víctima que se cobra ese peculiar justiciero, el comisario Kostas Jaritos casi siente alivio. Su jefe le ha hablado de un posible ascenso, pero de momento le han recortado el sueldo y su hija Katerina piensa en emigrar porque no encuentra trabajo. Y él tiene que atrapar a un asesino que realiza una obra «providencial», aplaudida por muchos ciudadanos.
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Petros Márkaris sigue retratando la cruda realidad de la crisis griega en "Liquidación final", así como las vicisitudes familiares del comisario Jaritos, aderezado todo ello con el peculiar sentido del humor del personaje y esa actitud vital tan suya entre complicarse lo menos posible la vida y al mismo tiempo no poder "dejarlo estar"; y todo esto es lo mejor del libro, porque lo que es la trama policíaca en sí no me ha resultado especialmente emocionante; ahora bien, los comentarios sobre la marcha de la economía, sobre las sensaciones de la gente corriente, sobre los políticos... era todo como estar en casa, la verdad.

Así pues, no esperéis un simple relato de misterio o como queráis llamarlo (nunca se me ocurre un nombre genérico definitivo que abarque todos los matices de la novela policíaca, de misterio, negra, criminal...): aquí nos encontramos con jubilados y jóvenes que se suicidan porque no quieren ser una carga o porque no tienen ninguna esperanza, funcionarios que ven sus salarios menguados y los recursos a su disposición en permanente recorte, jóvenes preparados que se plantean abandonar su país, gente cabreada que ocupa las calles un día sí y otro también, políticos preocupados por su imagen y que hasta la fecha han estado apoyando a estafadores y malversadores porque les debían favores cuando no había sido porque directamente se lucraban también con sus actividades... ¿Os suena?

Mientras tanto, Jaritos investiga una serie de asesinatos preocupado también por no molestar "a los de arriba" para no cortar sus posibilidades de ascenso (más "cruda realidad") y al final averigua quién es el asesino, aunque casi por casualidad y sin que a nadie nos apeteciera mucho que lo averiguara porque más que "el malo" era para todos (incluidos los lectores) un personaje cercano a lo heroico, alguien que hacía lo que a muchos nos apetecería hacer si nos olvidáramos de la ética. Afortunadamente eso no le ocurre a la mayoría de la población, unos por integridad y otros por cobardía, no lo sé, porque si no el mundo sería todavía más una jungla.

domingo, 10 de febrero de 2013

"Con el agua al cuello", de Petros Márkaris

Tusquets.
Barcelona, 2011
Título original: Ληξιπρόθεσμα δάνεια (Créditos vencidos)
Traductor: Ersi Marina Samará Spiliotopulu.

Sinopsis:
Un caluroso domingo del verano de 2010, el comisario Jaritos asiste a la boda de su hija Katerina, esta vez por la Iglesia y con fanfarria musical. Al día siguiente, poco después de llegar a Jefatura, le informan del asesinato de Nikitas Zisimópulos, antiguo director de banco, degollado con un arma cortante. El macabro homicidio coincide con una campaña que alguien, amparándose en el anonimato, ha emprendido contra los bancos, animando a los ciudadanos a que boicoteen a las entidades financieras y no paguen sus deudas e hipotecas. Lo cierto es que Grecia, al borde de la bancarrota, pasa por un momento muy crítico, y la población no duda en salir a la calle para quejarse de los recortes en sueldos y pensiones. Para colmo, Stazakos, el jefe de la Brigada Antiterrorista, sostiene que el asesinato de Zisimópulos podría ser obra de terroristas. Jaritos, en desacuerdo con esa hipótesis, tendrá que apañárselas con sus dos ayudantes para enfrentarse a un asesino cuyos crímenes apenas acaban de empezar.
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Lo reconozco, siento debilidad por el comisario Jaritos. Me gustó ya en la anterior novela de Márkaris que leí, la primera de esta serie, "Noticias de la noche", y "Con el agua al cuello"  también me ha gustado, a pesar de que buena parte del libro se dedica a explayarse sobre la crisis económica en general y el caso griego en particular, pero se trata de un tema tan candente hoy en día que me ha interesado mucho (¡y cómo no comparar con España!).

Como decía, el libro toca muy a fondo la situación económico-social de Grecia y lo hace con una mirada muy crítica hacia políticos y financieros, pero lo mejor, sin lugar a dudas, sigue siendo Jaritos y su forma de hacer, hablar y pensar. No puedes dejar de sonreír cuando le "oyes" hablar. He dicho "oyes" porque es que Márkaris tiene una forma de escribir que te presenta a los personajes como si los tuvieras delante de ti y es como si los conocieras de toda la vida. Vamos, que son pura realidad.

En cuanto a la vida personal y familiar de Jaritos, noto que ha evolucionado algo desde el primer libro. Creo que es más un hombre del siglo XXI, algo menos machista y cerrado que en su primera aparición, y en la relación con su esposa se advierte que a pesar de lo mucho que discuten se preocupa realmente por ella. Eso sí, de romanticismo nada: realismo absoluto e incluso un poco cínico, pero divertido.

Otra cosa buena de estos libros es lo que alimenta... ¡Qué ganas de comer tomates rellenos, berenjenas rellenas o souvlakis! Me encantaría ir a cenar a casa de Kostas y Adrianí. En fin, como no va a poder ser, seguiré soñando.

lunes, 23 de julio de 2012

"Noticias de la noche", de Petros Márkaris

Editorial: Tusquets. Colección Andanzas
Año: 2010 (2005)

Sinopsis:



Poco después del asesinato de un matrimonio de inmigrantes albaneses, un hombre, también de origen albanés, se confiesa autor del crimen. El caso, en apariencia cerrado, se desvela mucho más sórdido y complejo cuando una periodista especializada en sucesos, Yanna Karayorgui, aparece asesinada. Kostas Jaritos, comisario de la policía ateniense, es el encargado de la investigación. Genuino antihéroe de novela negra, Jaritos recurrirá a su intuición, cinismo y experiencia para desentrañar una trama de comercio clandestino, muy turbio, en el que están en juego intereses económicos de importantes organizaciones griegas y albanesas. 
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Petros Márkaris es un escritor griego nacido en Estambul en 1937, de padre armenio y madre griega. Estudió Economía en Grecia, Turquía, Alemania y Austria antes de especializarse en la cultura alemana y dedicarse a la traducción de autores como Bertolt Brecht, Thomas Bernhard o Arthur Schnitzler. Ha colaborado asiduamente con el director de cine Theo Angelopoulos, pero lo que le ha dado fama han sido las novelas de género negro protagonizadas por el teniente Jaritos, un desengañado policía ateniense que sirve a Márkaris para hacer una representación crítica, que el califica de brechtiana, de la sociedad actual.

"Noticias de la noche" es la primera de las novelas que dedicó a su personaje estrella, Kostas Jaritos, un policía desencantado, muy crítico con sus superiores y con las estructuras sociales del momento que vive, machista y bruto, y al mismo tiempo inteligente y buen tipo en el fondo. Intenta la mayor parte del tiempo mantener un perfil bajo en sus investigaciones y seguir un camino fácil que no le busque problemas con los políticos de turno y sus jefes, pero el buen policía que lleva dentro no le deja.

Tiene un sentido del humor ácido y una mirada cínica que se ríe de todos empezando por él mismo. Me ha recordado un montón al Carl Morck de Jussi Adler Olsen, salvando las distancias, claro, porque la Grecia de principios de los noventa que nos muestra Márkaris no tiene mucho que ver con Dinamarca, ni sus crímenes de andar por casa con los psicópatas de los best-sellers nórdicos. Esa es otra de las cosas que me han atraído de esta novela: su reflejo de un país muy cercano al nuestro, sus personajes tan próximos, sus calles con tráfico imposible, sus casas de barrios corrientes y personajes sin glamour. La vida misma, tan cercana y a la vez tan lejana porque parece mentira que los noventa estén a la vuelta de la esquina y sin embargo nos hablen de un mundo sin internet ni teléfonos móviles por doquier, algo que hoy nos parece impensable.

El personaje de Jaritos es el gran logro de la novela, porque la trama, que al principio parece va a ser del típico asesinato con sospechosos a los que se va interrogando e investigando para acabar encontrando al culpable más inesperado (la típica novela de detectives que es la que, en el fondo, a mí más me gusta -nostálgica que es una de la época de Agatha Christie), se va complicando con una trama de tráfico de órganos y niños que te despista un tanto del misterio principal: quién es el asesino. Confieso que sospeché quién era desde muy al principio aunque no se me ocurría por qué y es que el autor hace un poco de trampa y nos oculta algún dato fundamental... 

Como decía, lo mejor es el teniente Jaritos, aunque haya momentos en los que resulte odioso por su actitud con su mujer, con la que mantiene una relación nada políticamente correcta, pero que resulta totalmente creíble, más que las edulcoradas parejas de serie norteamericana. También nos puede echar para atrás de este personaje su pasado de policía al servicio de la dictadura de los coroneles y sin embargo, es algo que lo hace más auténtico y humano: un buen tipo normal que no huyó ni luchó contra la dictadura, que se implicó en el sistema como tantos otros, como la mayoría, vamos, sin dejar de ser un buen tipo incluso para los enemigos políticos de la dictadura, como se verá en esta historia. 

No me ha parecido una novela redonda, pero sí una buena novela negra y me ha dejado con ganas de saber más de Kostas Jaritos, sus investigaciones y su familia. Volveré a leer sobre él y algún otro libro de autores del sur de Europa. No todo va a ser escritores nórdicos.
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